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miércoles, 4 de junio de 2008

Sentimientos

Sentir que la vida se me escapa entre suspiros. Que un soplo de aire lleva más vida que yo. Que la sonrisa de un niño guarda mil secretos que él no conoce aún.
Sentir que nada merece la pena. Que las lágrimas no son más que agua, y que van al mar para morir. Que el eco de una risa suena burlesco.
Sentir, poco a poco, que el amor es un montaje social. Que solo existe en la sonrisa de los duendes. Que es un tren sin estación.
Sentir que las oportunidades las cogen otros. Sentir la vergüenza ajena por el seguimiento a un ídolo social. Que las cosas que importan son detalles imperceptibles.


Sentir que yo soy la vida, que los suspiros me mueven con el viento, que los secretos de ese niño estan guardados en mi alma.
Sentir que nada no existe, y que la pena es parte de esa nada. Que las lágrimas me transportan al mar cada vez que lloro, y que esa risa es mi risa, me rio de la sociedad.
Sentir que el amor es un montaje del cual yo tengo las claves, que esa sonrisa de duende está dedicada a mí, y quien conduce el tren soy yo.
Sentir que las oportunidades se las ofrezco a otros. Que la vergüenza la dejé en el vientre de mi madre. Y que los detalles son perceptibles a mis ojos.


¿Cómo puede ser que en un momento me sienta nada, y a los dos minutos todo?

lunes, 12 de mayo de 2008

sonidos de la noche


Es tarde, ya la hora poco importa, el reloj de la humanidad poco importa, la tierra se muere y yo estoy aquí, frente a mi ordenador intentando imaginar un mundo mejor.
En la calle se escucha a dos personas andando y susurrando, lo más seguro que sea una pareja. Los tacones seran, supongo yo, de una dama, y los otros pasos, más opacos, de un hombre, pero solo es un suponer, podría ser un travesti con su amiga de calzado más cómodo.
Un contenedor rodar, alguien lo moverá, sino fuera así, me preocuparía.
La vecina de arriba, loca donde las haya, vuelve a cambiar el mobiliario de su salón, interrumpiendo el sueño del edificio.
Un coche de policia que se para en la calle, y luego otro, de nuevo esta noche hay movimiento. Del bar salen varios hombres arrestados, y de golpe el estropicio de un grupo numeroso de gente que intenta huir a sus casas, intentando limpiar su conciencia por la suciedad de sus narices.
La puerta de abajo se abre, será uno de los filipinos del tercero, lo sé por sus pasos irregulares, y porque todas las noches sigue el mismo ritual de alcoholismo trasnochado mientras que el más pequeño llora al escuchar la puerta. Seguirá llorando hasta que la madre lo calme.
De nuevo silencio, y desde mi posición escucho los ronquidos de mi hermano, que duerme placidamente, descansando para afrontar otro día de trabajo y de urticarias causadas por la alergia a su jefe.
El camión de la basura, fantasma que arrastra sus cadenas despertando a los sonñolientos. Su aroma sube por la ventana, resulta tan desagradable.
Por último el sonido de mi teclado y mi respiración pausada.
Todo el mundo hace su vida mientras acabamos con a vida del mundo. Parece mentira que seamos los animales más inteligentes y también los que causemos la muerte de la Tierra, eso demuestra que no somos tan inteligentes. No somos burros, ni cerdos, ni zorras, ni gansos, ni orangutanes, ni monos ni monas,ni vacas, ni pájaros,ni cabrones, ni cabras, ni perras, ni buitres, ni tigresas, ni gallinas, nos desdeñamos los unos a los otros con insultos donde mencionamos a otros animales. Ellos no dañan la naturaleza, ellos no dañan a nadie, ¿porque nosotros dañamos hasta lo que más queremos?
Mientras cada uno sigue a lo suyo, sólo nos interesa tener nuestra vida algo mejor de lo que ya la tenemos, cueste lo que cueste, caiga quien caiga.